Cuba y mi pequeño hijo son la imagen más bella del futuro. A ellos dedico cada minuto de mi vida. Por ellos, más allá de los anhelos y utopías, nacen estos apuntes que se alzan como alas para dar paso a mi realidad
La sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular y la aprobación de la nueva Ley de Inversión extranjera marcaron jornadas que, sin dudas, trazan un antes y un después en el desarrollo económico y social del país. Para quienes lo vivimos desde dentro, significó conocer de primera
mano los porqué de esta necesaria legislación, la política que la
respalda y la posibilidad de aclarar dudas sobre el camino que seguirá
en lo adelante, en el que todos tendremos una cuota de responsabilidad. Entre los momentos más importantes de la sesión, resalta la
explicación oportuna del vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino
Murillo Jorge, sobre la relación de esta ley con los lineamiento
aprobados en el VI Congreso del Partido, la lectura del dictamen
propuesto por las Comisiones Constitucionales y de Asuntos Económicos
del Parlamento y la discusión el proyecto de ley, aprobado por
unanimidad por los diputados cubanos. Acerquémonos a algunos detalles de estas sesiones de trabajo. DE LAS PROPUESTAS, MODIFICACIONES Y OTRAS ACLARACIONES Un oportuno resumen realizó el ministro de Comercio Exterior y la
Inversión Extranjera (MINCEX), Rodrigo Malmierca, ante el parlamento
cubano, en el que detalló un grupo de elementos técnicos y jurídicos
contenidos en las recomendaciones de los diputados, algunas de los
cuales no fueron aceptadas por estar ya presentes en otros decretos
leyes vigentes en el país. De las 17 propuestas de modificaciones evaluadas, se aceptaron 7 y se
tuvieron en cuenta los criterios y dudas que se generaron, la mayoría
relacionadas con términos del glosario que establece la ley; por
ejemplo, la diferencia entre una filial y una sucursal. Un tema de especial interés resultó ser la definición de las Zonas Especiales de Desarrollo (ZED) y los parques científicos y tecnológicos,
definidos en la ley. Al respecto, Rodrigo Malmierca recordó la
existencia en Cuba del Decreto Ley 165 sobre zonas francas y parques
industriales, que debe derogarse, pues se tendrá que emitir otra norma
jurídica que ampare las ZED, que es un concepto diferente al de las
zonas francas. Dijo además que excepcionalmente se emitió uno para la Zona Especial
de Mariel, pero “esto no exime que se elabore uno que ampare todas las
Zonas Especiales que se pueden constituir en el país”. En este escenario se reflexionó nuevamente sobre la posibilidad de
que un cubano residente en el exterior pueda invertir en el país, y se
reiteró que se trabajará siempre sobre la base de carteras de proyectos,
identificadas con políticas sectoriales que ya el gobierno aprobó. Es
crucial entonces asociarnos con empresas que tengan la capacidad
tecnológica y financiera de cumplir los compromisos necesarios para la
ejecución de un proyecto. “A nadie se le quitará la posibilidad de venir a invertir, pero sí
vamos a defender que sea en los proyectos que queremos y sean empresas
serias, y si en ellas hay cubanos residentes en el exterior —ya sea en
Estados Unidos o donde sean— se analizaría puntualmente y el gobierno
decidirá qué hace. La garantía es que todos los proyectos los va a
aprobar nuestro gobierno y no deberán cometerse errores”, puntualizó el
ministro del MINCEX. Entre las propuestas de modificación aceptadas estuvo la aclaración
del término “autorización” y el concepto de “patrimonio de la nación”,
el cual fue incluido en el artículo 20, en el que se precisa que el
Estado Cubano autorizará la inversión extranjera siempre que no se
afecte la soberanía y la seguridad nacional, el patrimonio de la nación y
el medio ambiente. Sin embargo, no se incluyó el concepto “acciones”, por determinarse
propio de una ley de sociedades mercantiles que aún no existe en el
país, aunque en su momento se evaluará su posible elaboración, al igual
que el código de comercio que es antiguo y deberá renovarse. Otros
temas, como el de las posibles causas de la expropiación forzosa, que
están contenidos en la Constitución de la República, no fue necesario detallarlos nuevamente en esta legislación. Otro tema de gran interés fue el derecho a prórrogas. En este sentido
se precisó que estas podían aprobarse o no, pero todo negocio tiene el
derecho a solicitarlas luego de concluir el plazo establecido
inicialmente, y de esto se encargaría la misma autoridad que concedió el
permiso. Para la protección del país de nuestra soberanía y de las propias
inversiones, la política y la propia ley establecen que las inversiones
extranjeras serán protegidas contra reclamaciones que se ajusten a
derecho o la aplicación extraterritorial de leyes de otros Estados, es
decir, conforme a las leyes cubanas y nuestros tribunales. Por otro
lado, la participación extranjera podrá transferir sus partes de tres
maneras: al Estado Cubano, a la contraparte cubana en el negocio o a un
tercero; pero si es un tercero tiene que ser con autorización del
gobierno. Ante la inquietud de un diputado villaclareño, Rodrigo Malmierca
instó a que los territorios —los municipios, las provincias— tengan
participación en el proceso de identificación de proyectos y se dijo que
cualquier iniciativa puede ser buena, pero tiene que estar en línea con
las políticas sectoriales y tiene que prepararse adecuadamente. Estos y otros temas están detallados en el reglamento de la ley y en
las normas complementarias que la acompañan, los que forman en conjunto
el marco legal que facilitará su comprensión y aplicación. EL DEBATE: DE LAS GARANTÍAS Y RESPONSABILIDADES Los diputados aprobaron el Dictamen y la ley por unanimidad y
resaltaron el nivel de preparación, los diagnósticos, el estudio
realizado para su conformación, así como el proceso de consultas y
discusiones por todo el país. Durante la presentación del Dictamen, José Luis Toledo Santander,
presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos del
parlamento reiteró que la aplicación de esta ley deberá acometerse en el
contexto de una economía mundial competitiva y lastrada por crisis
sucesivas, con predominio de las reglas que dicta el mercado y en la que
Cuba se inserta con la necesidad insoslayable de incrementar las tasas
de su Producto Interno Bruto y lograr las transformaciones
estructurales necesarias, por lo que la inversión del capital extranjero
resulta un elemento activo y fundamental para el desarrollo de
determinados sectores de la economía. La renovación de las normas jurídicas que regulan las inversiones
extranjeras es una práctica internacional que se corresponde con las
cambiantes situaciones económicas, tanto a nivel mundial como en la
economía interna de los Estados. “(…) Ningún país que transita hoy por
el camino del desarrollo, lo hace sin contar con la inversión de capital
extranjero como un componente de su política económica”, señaló
Santander. Para el inversionista extranjero, invertir en Cuba
significa seguridad jurídica —sin temor a la expropiación, excepto por
razones de interés social o utilidad pública previamente declarado por
el Consejo de Ministros y con la debida indemnización—, derecho a que
se prorrogue el plazo de vigencia de la inversión, libre transferencia
al exterior de sus beneficios, facilidades y excepciones tributarias,
alta calificación de los recursos humanos de que dispondrá, posibilidad
de vender su parte en la asociación, estabilidad socio-política,
seguridad ciudadana y seriedad ante los compromisos contraídos. A ellos se suma la decisión declarada del gobierno cubano de luchar
contra toda manifestación de corrupción administrativa, tema en el cual
todos los implicados y el pueblo en general deberán tener un papel muy
activo y responsable. Los diputados le otorgaron especial relevancia a la inclusión en el
proyecto de ley de la responsabilidad de los Organismos de la
Administración Central del Estado y entidades nacionales patrocinadores
de la inversión extranjera, en la presentación al MINCEX de las
propuestas de negocios, y por tanto, la responsabilidad de todos en
mantener actualizadas las carteras de inversiones, para facilitar todo
el proceso inversionista y cumplir con las políticas sectoriales
aprobadas. A tales efectos, el ministro del Comercio Exterior y la Inversión
Extranjera deberá informar anualmente al Consejo de Ministros sobre el
estado de conformación y actualización de este proceso, para que el
gobierno adopte oportunamente las medidas requeridas en cada caso. LOS PRIMEROS PASOS DE UN LARGO CAMINO Publicar íntegramente el texto de la nueva Ley de Inversión
Extranjera en el menor tiempo posible, darle seguimiento a las dudas,
las posibles interpretaciones incorrectas y realizar las aclaraciones
necesarias sobre su relación con la Constitución y el ordenamiento legal
que realiza el país, deberá ser, en los próximos días, una prioridad. Los propios diputados también recomendaron realizar debates en los
barrios, centros de trabajo o de estudio sobre este tema y dedicar el
próximo proceso de rendición de cuentas de los delegados a sus electores
en cada una de las circunscripciones territoriales al análisis de estos
temas. “Los cubanos todos tenemos que sentirnos partícipes,
comprometidos y orgullosos de una legislación como esta, porque está en
juego el desarrollo y el futuro del país. Hay que conocerla, estudiarla,
defenderla”, afirmó la diputada Mirtha Millán, del municipio Especial
Isla de la Juventud. En tal sentido, un primer paso fue encomendar al Ministerio del
Comercio Exterior y la Inversión Extranjera elaborar y desarrollar una
estrategia de comunicación para la ley y su legislación complementaria,
para emitir cuanta información se requiera, tanto a lo interno del país
como hacia el exterior. Al aprobarse esta ley, se inicia un largo camino y se abren nuevas
puertas para el desarrollo económico y social de la nación. A la vista,
se avizoran preguntas sobre temas específicos como los procesos de
licitación y valorización de los activos del país, algunos de los
riesgos ya evaluados en un proceso que tendrá ventajas, pero también
riesgos, o cuáles podrían ser los resultados reales a corto plazo, si es
que ya se han realizado estudios al respecto. Estas y muchas otras interrogantes podrán aclararse, seguramente,
cuando todos dispongamos de la ley, sus normas complementarias y el
reglamento que la respalda. Otras requerirán consultas de especialistas y
directivos; pero solo el tiempo, la aplicación y los resultados de las
primeras experiencias concretas podrán ofrecernos respuestas
definitorias.
El Héroe de la República de Cuba Fernando González Llort, quien asiste durante esta jornada a la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Parlamento cubano,
intervino ante los diputados para resaltar la significación y el
simbolismo de este fórum y su papel fundamental en la historia de
nuestra Patria, pues es aquí donde, en representación democrática de
todo el pueblo, se han tomado las decisiones más importantes para el
país. Recordó que los símbolos patrios que presiden el parlamento
cubano transmiten toda la carga de patriotismo y de responsabilidad
histórica y evocó aquellos días trascendentales de abril de 1869 en que
por primera vez se reunían en Asamblea Democrática los representantes
regionales de los cubanos en armas: la Asamblea de Guáimaro, cuyo
aniversario conmemoraremos en días próximos. “No podemos dejar de
pensar que son ustedes, Diputadas y Diputados hoy aquí presentes, los
herederos de aquellos patriotas que reunidos en Guáimaro en
representación de un pueblo decidido a luchar y a hacer cualquier
sacrificio hasta alcanzar su libertad e independencia del yugo colonial
español, se dieron cita en ese lugar de la geografía camagüeyana para
dar forma legal y unidad a aquella República en Armas que nacía como
voluntad de lucha de una nación en momentos definitorios de su formación
y cristalización”, recordó el Héroe de la República de Cuba. Fernando
González expresó su gratitud y la de sus cuatro hermanos de lucha,
agradeciendo al líder histórico la Revolución Cubana Fidel Castro, pues
en él se sintetizan las tradiciones de lucha de nuestro pueblo y se
conjugan estas con la capacidad de vencer. “Ellas fueron para nosotros
la fuente principal de la cual derivamos la energía y la decisión para
la resistencia, el optimismo que nos ha acompañado todos estos años y la
convicción de que volveremos todos y cada uno de nosotros”, afirmó. Dijo
que fue el Comandante en Jefe quien ideó, echó a andar y ha impulsado
la lucha pública por nuestra liberación, un esfuerzo que hoy abarca
todos los rincones del mundo. Por eso en los momentos más críticos y
definitorios para los Cinco, la confianza en la
Revolución y en Fidel constituyeron una brújula que trazó el camino a
seguir: el de la resistencia y la lucha, el de la confianza en la
victoria, tal como nuestro pueblo y los Cinco, como parte de él lo han
aprendido. Agradeció también el héroe cubano en su nombre y el de
sus familiares, al General de Ejército Raúl Castro, por el permanente
respaldo a la batalla por la libertad y la justicia, su constante
atención y preocupación; al Instituto Cubano de Amistad con los pueblos
(ICAP), por la ardua labor desplegada con los cientos de Comités por la
Liberación de los Cinco existentes en todo el mundo, el destacado
trabajo del Comité Internacional y el Comité Nacional de Estados Unidos.
“Para esas personas y para todo el movimiento de solidaridad va nuestro
mensaje de gratitud”. Recordó Fernando que en este Foro
diputados y dirigentes del Partido y del Estado han realizado
intervenciones emocionantes que han multiplicado la decisión de
resistencia y la certeza de victoria, pues el Parlamento cubano ha sido
extremadamente solidario con la causa y durante más de 15 años ha
emitido resoluciones, llamamientos y acciones innumerables en defensa
del derecho de los Cinco a la libertad. “Cada vez que intentaron
aislarnos o se cometió una arbitrariedad contra los Cinco, o contra
alguno de nosotros de forma individual, este Parlamento manifestó
formalmente su denuncia de la situación y la demanda a las autoridades
norteamericanas para que la corrigieran. También se llamó a la
solidaridad internacional, incluida la de otros Parlamentos del mundo, a
ejercer presión para obtener el resultado que se buscaba y con ello
aliviar de alguna manera nuestra realidad”, puntualizó. Asimismo,
expresó su gratitud al pueblo cubano por las innumerables muestras de
apoyo, la solidaridad, el afecto, el respeto, la cubanía, la alegría
espontánea y la decisión de seguir luchando, demostrado en estos años y
percibido también desde su reciente regreso al país. Exhortó a
la Asamblea Nacional y a todos los cubanos a redoblar los esfuerzos para
que Ramón y Antonio no tengan que cumplir sus sentencias completas y
muchos menos que Gerardo pase el resto de su vida en ese lugar al que no
pertenece. De igual forma, llamó a las instituciones que puedan
tener incidencia en la lucha por la liberación de los Cinco a continuar
estrechando la coordinación entre ellas, a mancomunar los esfuerzos para
que las acciones de solidaridad tengan un mayor impacto. Convidó a que
cada uno desde su posición analice qué puede hacer individualmente y
aportar a la institución a que pertenece para traer a Gerardo, Ramón y
Antonio y exhortó a los más jóvenes a aplicar todo el entusiasmo, la
iniciativa y la capacidad creativa, las habilidades y facilidades en el
manejo de las modernas formas de comunicación para hacer llegar el
mensaje de justicia a todos los rincones del mundo. “Tenemos que
hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que esa certeza se
convierta en realidad en el menor plazo de tiempo posible. Que Adriana y
Elizabeth tengan a sus esposos Gerardo y Ramón junto a ellas. Que Aily,
Laura y Lisbeth disfruten del cariño y la guía de su padre Ramón y que
Mirta reciba el abrazo y el beso de su hijo Antonio. Todos ellos lo
merecen", concluyó.
El proyecto de Ley de inversión extranjera que
discutió el parlamento cubano en su sesión extraordinaria de este
sábado 29 de marzo, tiene como respaldo una política aprobada en
octubre de 2013 (no disponible) por el Consejo de Ministros de la
República de Cuba, que establece los principios generales que deberán
regir los procesos de inversión con financiamiento externo en lo
adelante, a lo largo de todo el país. Al decir de José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de
Asuntos Constitucionales y Jurídicos del Parlamento cubano, esta es una
política detallada y bien concebida, que refleja hasta dónde nuestro
país quiere llegar por medio de la inversión extranjera y su
contribución de forma directa al crecimiento económico y social de la
nación. Pero, ¿cuáles son los principios básicos que establece esta
política? ¿En qué medida conceptualiza temas cruciales que deberá
regular la nueva Ley de Inversión Extranjera? Acerquémonos a algunas
ideas generales que nos permitan descifrarla. PRINCIPIOS PARA ENTENDER EL CAMINO Tal como lo expresan también los Lineamientos
aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, la nueva
política define a la inversión extranjera como un complemento para el
desarrollo económico del país y establece que la propiedad estatal
socialista sigue siendo lo fundamental, pero en determinados sectores la
inversión tendrá un rol principal. El objetivo es incrementar en un plazo más corto las tasas de
crecimiento anual de nuestra economía a partir de la elevación de las
tasas de acumulación, es decir, de inversiones concretas con flujos
externos para llegar a índices que hasta hoy el país no ha tenido la
capacidad de generar, y cuando se ha logrado, ha sido en plazos muy
prolongados. Según Deborah Rivas, directora de Inversión Extranjera del Ministerio
de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), el objetivo final
es contribuir de manera directa al desarrollo próspero y sostenible del país en un plazo más corto, tal como lo requiere nuestra economía y por tanto, nuestro pueblo. La política establece 34 principios generales sobre aspectos que
pueden ser aplicables a cualquier negocio con la inversión extranjera y
otros 11 principios relacionados a políticas sectoriales. Se logró diseñar sectorialmente qué se quiere y cómo atraer más
financiamiento externo, tecnología, métodos gerenciales y eficiencia en
la gestión para lograr ese crecimiento con mayor rapidez. “Este es un
elemento novedoso, pues hasta ahora no se tenía bien diseñado qué quería
el país hacer con la inversión extranjera en cada uno de los sectores
específicos de la economía", puntualiza Rivas. Al igual que la Ley 77,
tanto la política como el proyecto de ley elaborados posibilitan
invertir en todos los sectores, exceptuando aquellos que están recogidos
en la Constitución de la República, como la salud, la educación y las fuerzas armadas, con la excepción del sistema empresarial de estas últimas. CARTERAS DE PROYECTOS E INTEGRACIÓN DE LA ECONOMÍA Para los especialistas, investigadores, economistas y juristas que
intervinieron en el diagnóstico integral realizado previo a la
elaboración de la política, la inexistencia de carteras sólidas, con
proyectos reales y diversos a promover, era un talón de Aquiles para la
economía cubana. De ahí la importancia de tener carteras de proyectos
más amplias, diversas, con muchos países, en los que se explique al
inversionista la rentabilidad que va a obtener y cuáles son las
garantías que tendrá al invertir en Cuba frente a otros países de la región con negocios similares. De igual forma, los principios generales resaltan la importancia de
promover proyectos integrados en sectores como el agroalimentario y
realizar encadenamientos productivos inexistentes hasta ahora para
lograr una economía realmente integrada. “Hay que integrar también las
carteras de proyectos. Por ejemplo: si se piensa invertir en un
proyecto agroalimentario o de la biotecnología, sería muy bueno que este
integre también a la industria sideromecánica o la electrónica”, afirma
Rivas. EXPORTACIÓN, IMPORTACIONES Y DESARROLLO TECNOLÓGICO Otro de los principios de la política es orientar parte de la
inversión extranjera hacia la exportación, lo que resulta vital para
obtener moneda libremente convertible y divisas frescas que favorezcan
el crecimiento y a la vez, contribuyan a la sustitución de importaciones
en sectores como el agroalimentario. Se prevé que en temas primordiales
como la producción de alimentos se obtengan mayores aportes gracias a
inversiones extranjeras concretas y proyectos con garantías a la altura
de los intereses mutuos. “(…) la política pretende atraer métodos gerenciales de dirección,
aportes de experiencias, transferencias de tecnologías, y no solo en
equipos, sino formas de hacer negocios, de hacer proyectos. Hablamos
también de la modernización industrial, de cambio de patrones
tecnológicos en el país. Tenemos algunas industrias que hoy ya están
obsoletas y para las cuales necesitamos una transferencia importante de
tecnologías y en eso también basamos esta actualización”, resalta la
directora de Inversión Extranjera del MINCEX. Asimismo, se precisa hacer negocios donde sea mayoritaria la
participación cubana, pero si hay una empresa que quiera hacer un
proyecto industrial relevante y todos los riesgos de financiamiento van
por ese inversionista, se le permitiría ser una empresa de capital
totalmente extranjero y nada lo limitaría. Se estima que, en
determinados proyectos industriales, la participación exclusiva del
sector extranjero puede dar buenos frutos. Por ejemplo, con capital
externo podrían ejecutarse obras para el desarrollo de la matriz
energética del país, especialmente con la energía renovable, mediante la
construcción de hidroeléctricas y parques eólicos o fotovoltaicos,
generalmente muy costosos. La política aclara que no se otorgará derecho de exclusividad por el
mercado cubano, pues los extranjeros tienen que tener la capacidad de
competir en iguales condiciones, con objetividad y con la eficiencia
requerida y tampoco se transferirán en propiedad bienes estatales, tal
como está en nuestros preceptos constitucionales. SI DE POLÍTICAS SECTORIALES SE TRATA Por otra parte, se establecen políticas específicas para los
sectores agrícola y forestal, para la industria alimentaria, la
azucarera, el comercio mayorista, el turismo, transporte, energía y
minas, las industrias farmacéutica y biotecnológica, la construcción y
la salud. Algunos en los que no se promovía la inversión extranjera
como el farmacéutico y el biotecnológico, se suman ahora pues se trata
de inversores extranjeros que pueden aportar capital para desarrollar
proyectos de patentes ya establecidas. A respecto, Déborah Rivas puntualiza: “Estos son sectores en los que
se han obtenido avances significativos pero a veces por falta de capital
no llegamos a comercializar esos productos, que es al final lo que
retribuye al desarrollo científico que el país ha logrado. (…) Esta
apertura requiere de control y seguimiento para que no se escape una
propiedad intelectual o no sea indebidamente tratada en los documentos
constitutivos que se hagan del negocio”. Aclara además que en algunos sectores priorizados no se trata de
invertir en servicios a la población, sino exportar y desarrollar
otros, como la atención médica a extranjeros, por ejemplo. Esta es una
potencialidad que tenemos y podemos aprovechar a partir de estudios
previos, pero sin dudas, es otra posibilidad concreta que tiene el
sector de la salud para generar ingresos adicionales para el país. Otros sectores importantes son el comercio - sobre todo el mayorista
a partir de su incidencia en la sustitución de importaciones-, las
transferencias de tecnologías, la exploración de hidrocarburos y los
contratos en la minería. SOBRE LAS ENTIDADES EMPLEADORAS Un tema de especial interés en la política es la forma en que se
mantiene la entidad empleadora y sus prerrogativas. Al país le interesa
mover sus flujos y emplear personal cubano en aquellos proyectos y
nuevos negocios para los cuales haya personas realmente preparadas, y
por tanto, tendrá en cuenta las características y potencialidades
existentes en los diferentes territorios. Sobre este tema, la Directora de Inversión Extranjera del MINCEX,
Déborah Rivas, puntualiza que la entidad empleadora suministrará la
fuerza de trabajo altamente calificada y por tanto, deberá controlarla. Aunque se mantiene lo que está previsto por la Ley 77 en términos de
estimulación y otras disposiciones de pago, en la búsqueda de una
compensación justa se adiciona otra novedad: la negociación de ese pago
se realizará entre la empresa y la empleadora de manera directa. En el
Reglamento que acompaña la ley se explica de forma detallada cuáles son
los elementos a considerar para el pago a cada trabajador, entre ellos
la escala nacional cubana del salario, el salario mínimo que se dispone
al respecto y un coeficiente que permita que el pago al trabajador sea
lo más cercano posible al pago que hace la empresa mixta por esa fuerza
de trabajo. El trabajador percibirá entonces un ingreso según su aporte concreto
y las ganancias de su empresa y no tendrá que buscar fórmulas
adicionales para sentirse estimulado. OTRA LEY PARA EL FUTURO DE CUBA En los próximos días, luego de su aprobación en el Parlamento, el
pueblo cubano y personas de todas partes del mundo, tendrán acceso al
texto íntegro de la nueva Ley de Inversión Extranjera, que renueva y
complementa los esfuerzos del país para actualizar su modelo económico y
lograr de manera conjunta con el resto de las políticas que se están
desarrollando en otras áreas, un crecimiento económico real. Cuba seguirá apostando por el desarrollo tecnológico y la innovación,
por avanzar en importantes sectores como la biotecnología, la
informática y la industria farmacéutica y para eso cuenta también con un
pueblo con un alto nivel educacional. Cuenta con elementos que
favorecen la atracción de la inversión extranjera y hay que saber
complementarlos con las políticas establecidas, lograr proyectos que
hagan al inversionista extranjero poner sus fondos aquí y convencerlo de
las garantías, de las bondades que tiene hacer su proyecto en nuestro
país. Pero debemos demostrar que sabemos lo que queremos hacer y hacia
dónde queremos ir, teniendo en cuenta también la preservación del medio
ambiente, el uso racional de los recursos y los intereses de la
propiedad intelectual cubana, algo que queda bien recogido, tanto en la
política, como en el proyecto de ley de inversión extranjera. Habrá también muchas interrogantes y el debate que se generará en los
más diversos escenarios. Algunas preguntas tendrán respuesta inmediata,
pero otras llevarán un estudio mayor. En todo caso resulta
imprescindible la participación consciente del pueblo y la explicación
decisiva de especialistas y directivos a través de los medios de
comunicación para una vez aprobada la Ley, se conozca la marcha y los
resultados de este proceso.
Tan enorme como lo que ha representado
para esta Isla, y yo queriendo atraparlo para mí sola y dejar que él,
solo él, fuera testigo de mis pensamientos, de mis suspiros, de mis
lamentos, triunfos y anhelos, que aire me devolviera las energías que a
veces nos hacen falta para seguir. Quizás en él busqué ayer esa coraza
que todos tenemos y a veces parece caer.
Me encanta el mar, lo respeto, a
veces hasta me genera temor, demasiado inmenso.. ¿Cuánto ocultará en
sus olas tan frías, inmensas, en su profundidad, detrás de tanta
belleza? ¿Por qué siempre nos aleja y nos acerca de todo, de mucho y de muchos? Y no lo digo porque se sienta mal vivir en una isla, rodeada de agua. Siento orgullo de este pedacito de tierra única, que hacemos nuestra desde que nacemos y no podemos desligarnos de ella. Solo sé que para los que vivimos en Cuba, para los que nos
sentimos cubanos, no importa donde estemos o adonde vayamos, el Mar es
esencia, parte indispensable e íntima de nosotros mismos. Y una y otra
vez recurrimos a él, para reencontrarnos.
Ese día, casi a esta misma hora, supe la noticia. Llegaba a casa del
trabajo y un vecino se lanzó a decírmelo, aún sin dejarme ni abrir la
puerta. No lo creí por un momento. Tuve que poner la TV y ver a Maduro
decirlo, explicarlo, confirmarlo. y como él, como tantos ese día, lloré.
No lo pude evitar y la verdad, no quería hacerlo, porque parecia que el
alma y la cabeza se despedazaban de dolor. Fueron días muy duros, casi pegada a las noticias, atiborrada de imágenes y opiniones
y el más peque de casa no entendía que pasaba con sus papás, a quienes
vio llorar, abrazarse, no poder comer, no reir, andar como por inercia
durante muchas horas. Tuvimos que exigirnos a nosotros mismos no
llorar más, no buscar mas por qués, no ensanchar más la herida y nos
propusimos sí, que desde ese día Leo supiera quién era el tío Chávez,
porque fue inevitable no explicarle quién era el hombre a cada instante
aparecía por TV y del que hablabamos todo el tiempo. A un año de su
partida, este ha sido otro día agotador, difícil, pero me he resistido a
llorar. He preferido lanzarme a apoyar a su pueblo, reír con imágenes
divertidas de sus travesuras, volver a compartir con colegas y amigos lo
que conocimos de él, lo que nos enseñó, lo que nos ha dejado. Y
ratificar, muy a lo íntimo, el compromiso porque esté siempre entre
nosotros, como ha estado hoy, como deberá estar mañana, construyendo
sueños y trazando caminos.
Un día conocí su historia, o al menos parte de ella. Los medios de
comunicación me la habían contado, como podían o querían, como mejor les
pareciera o la entendieran. Sus amigos, familiares y compañeros de
lucha hablaban de él como de alguien muy cercano a todos, un ser humano
muy especial. Después lo vi muchas veces por la televisión, lo escuché en las más
disímiles tribunas y estuve cerca de él en la Plaza de la Revolución en
la capital cubana, en la Universidad de La Habana, en el Aló presidente que trasmitió junto a nuestro Fidel desde mi tierra pinareña, allá por Sandino, en el extremo más occidental de Cuba. Leí también mucho sobre él. Lo vi ir y venir a esta tierra y
convertirse en parte de nosotros, en un hijo más de este pueblo. Pero
confieso que nunca lo conocí realmente, como cuando tuve en mis manos
por primera vez el libro que después llegó a convertirse en uno de esos
textos de cabecera que nos acompañan siempre, en un amigo y consejero
inseparable, al que tienes que volver una y otra vez. Los Cuentos del Arañero llegaron a mí desde sus primeras
líneas e ideas, aun cuando apenas era un gran empeño de sus autores y
casi se culminaba su primera edición. Cuando lo tuve en mis manos y leí
sus primeras líneas supe entonces quién fue Hugo Chávez,
dejé de verlo solo como un estandarte, y lo acerqué a mí como quien
arrima a un niño ya crecido, entrado en años pero increíblemente capaz
de hacer reír, de cantar, de bailar, de contar anécdotas. En cada una de sus páginas sentí una emoción especial, porque cada
una traía una historia de vida diferente, y a la vez, la misma, la del
pequeño travieso de Sabaneta convertido en un luchador incansable por la
justicia, por la soberanía y la dignidad de su pueblo, que ya se había
cansado de ser saqueado y de esperar. Tras el enorme esfuerzo que implicó trasladar cada anécdota contada
en un lenguaje muy coloquial en el espacio habitual que el entonces
presidente Hugo Chávez hablaba a su pueblo cada domingo, o en actos,
tribunas improvisadas, recorridos por el país, con los Cuentos del Arañero
se puede llorar, reír, reflexionar, entender, vislumbrar un camino
trazado de mucho sacrificio y convicciones profundas de futuro. Por eso cuando hace apenas unos días vi el anuncio por algunos medios digitales venezolanos de la salida al aire por la cadena TeleSur
de estos cuentos en formato de animación, especialmente dedicados a
niños y jóvenes, no pude resistirme a buscarlos y disfrutar al menos en
primicia, por las redes, de los primeros cuatro capítulos. En ellos reencontré nuevamente al arañero que salía a vender por
todas partes los pequeños dulces hechos por la abuela, que creció junto
sus padres maestros y sus hermanos en una casa de piso de tierra y
árboles de muchas frutas, rodeado de maizales y muchas palomas blancas.
Vi a la abuela Rosa Inés regañar a Hugo y decirle que el diablo estaba
suelto, y regañarlo junto a los demás pequeños, quienes trepaban las
ramas más altas y se lanzaban de ellas. Vi pasar a Don Mauricio Herrera en su bicicleta para apagar la planta
del pueblo y comprendí que eso significaba que se debían encender las
velas o los faroles de queroseno en aquellas casas humildes. Oí hablar
del Chávez del antepasado que se fue con el general Zamora y no regresó,
y de la bisabuela Inés, hija de un africano de la que se hablaba en
todo el pueblo porque parecía “tan despampanante” y a la que todos
miraban cuando pasaba. Entendí el orgullo del pequeño Hugo por su raíz africana y la alegría
con que imaginaba ser un hombre de la selva, saltando de árbol en
árbol como Barú. Conocí a la virgen de la soledad que –según la abuela-
cuidaba la casa cuando no había nadie y su admiración y cariño por el
tío Ramón, aquel que lo había salvado de ser comido por una culebra tan
grande, que después de muerta y colgada del techo, llegaba hasta el
suelo. Supe también que fue la abuela Rosa la que despertó en el pequeño su
pasión la lectura y la escritura, y a quien pedía que le contara
historias antiguas de la familia, porque fue ella en realidad su primera
maestra. Después recibió clases de su padre, su maestro en la escuela
del pueblo, quien le revisaba las tareas varias veces y a quien el niño
le reclamaba justicia por sus enormes exigencias. “Cuando no saques un
20 considérate raspa’o”, le decía. De él aprendió a absorber las enciclopedias que llevaba a casa, en
cuyas páginas un día se encontró una sugerencia que marcaría su vida
para siempre: pensar en todo lo que hacía. En uno de estos capítulos animados vi como el pequeño Hugo regresó un
31 de diciembre de los últimos años a ese lugar en que creció y allí se
unió a su hermano Adán y a toda la familia, con quienes no pasaba un
fin de año, juntos todos, hacía ya algún tiempo. Allí jugaron la partida
de dominó de la tarde y brindaron por el presente y el futuro, por lo
que pudo y no fue, por lo que debía ser Venezuela y lo sería. El día primero de enero fueron a una finquita que tenía su papá y
jugaron bolas criollas, y el entonces presidente conversó con su nieta –
ya una adolescente- sobre las veces que la vio correr por aquellos
mismos senderos en que el creció y se forjó como hombre de bien, de raíz
profundamente humanista y solidaria. Después de ver estos capítulos en animados, reencontré al Arañero que
me regalaron las páginas de un libro, hace ya poco más de un año. Pensé entonces en mi hijo, en los peques de hoy y de mañana, en el
homenaje eterno que debemos darle al mejor amigo de Cuba, al hombre
esencialmente bolivariano, martiano, latinoamericano, que amó la tierra
en que nació y la defendió desde su raíz. Y aplaudí que tantos hoy se esfuercen por recoger y divulgar su
pensamiento y su obra. Y agradecí desde la humildad de una joven cubana y
revolucionaria de estos tiempos, acercarme nuevamente a este hombre y
reencontrarme con él, con Hugo, porque al fin y al cabo, esta es su
historia.