jueves, 29 de mayo de 2014

Thomas J. Donohue: "Cuba es un lugar maravilloso". ( Video)

"Cuba es un lugar maravilloso y nos resulta interesante ver cuántas cosas compartimos", así lo señaló el Sr. Thomas J. Donahue, presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos al ser interrogado por la periodista Dalia González de Granma sobre la posibilidad de un cambio en la política del gobierno estadounidense sobre el bloqueo a Cuba y los viajes de los ciudadanos de ese país a la Isla.

"La Cámara de Comercio ha sido un defensor agresivo de las relaciones entre los dos países, de los viajes de los ciudadanos estadounidenses a Cuba. Estamos muy complacidos de que los cubanoamericanos que tienen parientes en la isla puedan venir a visitarlos. Esperamos que los estadounidenses que no tengan familias en Cuba puedan viajar también. (....) Cuba es un lugar maravilloso", sentenció.


                          

lunes, 26 de mayo de 2014

La inocencia de Gerardo





Por: Ricardo Alarcón de Quesada

La reunión en Londres de la Comisión Investigadora del caso de los Cinco examinó a fondo la situación específica de Gerardo Hernández Nordelo y la acusación infame (el Cargo 3 “conspiración para cometer asesinato”) presentada sólo contra él y que fundamenta su condena a morir dos veces en prisión. Se le atribuye, calumniosamente, haber participado en el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos aeronaves del grupo terrorista autotitulado “Hermanos al Rescate”. 


Desde el punto de vista legal para que un Tribunal de Estados Unidos pudiera actuar, el hecho en cuestión tenía que haber sucedido en el espacio aéreo internacional, fuera de la jurisdicción cubana. Caso contrario ninguna Corte norteamericana habría podido abordarlo.
Por eso en el juicio de Miami se discutió bastante la cuestión de la ubicación exacta del incidente, repitiendo lo que antes pasó en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI). En esas discusiones surgieron siempre las contradicciones entre los radares cubanos y los de Estados Unidos. Sobre los datos norteamericanos, por cierto, habría mucho que escribir, por ejemplo, la demora en entregarlos, varios meses, que obligó a dilatar el trabajo de la OACI y la sospechosa destrucción de algunos registros, todo lo cual consta en el informe de la OACI.
Para tratar de resolver la discrepancia en lo que mostraban los radares, la OACI pidió a Estados Unidos que entregase las imágenes tomadas por sus satélites espaciales, petición que fue rechazada en 1996. Tampoco Washington permitió que las viera el Tribunal de Miami y lleva mucho tiempo oponiéndose a las repetidas solicitudes del Centro para el Derecho Constitucional y los Derechos Humanos de California y litiga ante las Cortes de ese Estado en su afán de mantener ocultas las imágenes. Pronto se cumplirán veinte años de obstinada censura.
Sólo Estados Unidos ha podido examinar lo que filmaron sus satélites, pero no permite que lo haga nadie más. Ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni la OACI, ni los tribunales norteamericanos. ¿Por qué?
Sólo puede haber una respuesta. Washington sabe que el incidente ocurrió dentro del mar territorial cubano, muy cerca del litoral habanero y en consecuencia, jurídicamente, nunca tuvo jurisdicción alguna sobre él. Porque las imágenes satelitales son prueba irrefutable de la mentira yanqui nadie más que las autoridades estadounidenses podrá verlas nunca.
Pero no se trata de que las imágenes exculpen a Gerardo. No eran necesarias porque para condenarlo la Fiscalía tenía que demostrar que él, personalmente, había participado en el incidente, algo totalmente absurdo, imposible de sostener, independientemente del lugar donde hubiera ocurrido el derribo de las aeronaves invasoras. El problema era y es para Washington.
Porque las imágenes prueban que Estados Unidos, sus autoridades y sus tribunales no tenían derecho alguno para juzgar un acontecimiento ocurrido más allá de su jurisdicción territorial. Debe destacarse que, según los radares norteamericanos, los aviones volaban, siempre juntos, rumbo sur y uno de ellos, al menos, conforme a su propia versión, había penetrado el territorio cubano.
Incluso, si se aceptase la teoría estadounidense sobre la ubicación de los aviones, estos se hallaban en las inmediaciones de la capital cubana, muy cerca de su parte central y más poblada y en pocos minutos la habrían sobrevolado y hubieran podido atravesar la isla hasta la costa meridional.
No fue algo acontecido en la cercanía del espacio norteamericano, sino mucho más abajo del paralelo 24 que marca la separación entre las zonas de supervisión aérea de ambos países. Fue ahí, dentro del área bajo control cubano, que transcurrió buena parte del vuelo, siempre rumbo sur, hacia La Habana y desoyendo las indicaciones y advertencias emitidas por el centro de control de tráfico aéreo de nuestro país.
Pero, en todo caso, Gerardo no tuvo absolutamente nada que ver con el hecho, en cualquier lugar en que este ocurriese. Y eso lo sabían perfectamente las autoridades norteamericanas.
Según el Acta Acusatoria de septiembre de 1998, el FBI había identificado a Gerardo, conocía la misión que desempeñaba y revisaba sus comunicaciones con Cuba desde 1994, más de dos años antes de aquel suceso que agravó sensiblemente la situación entre ambos países. Las turbas de la mafia batistiano-terrorista llamaban entonces a la guerra en las calles de Miami, mientras, según escribió el Presidente Clinton en sus Memorias, en la Casa Blanca discutían un posible bombardeo a Cuba y él optó por promulgar la Ley Helms-Burton acompañada de amenazas belicosas. ¿Puede alguien imaginar que no habrían hecho nada contra Gerardo si él hubiese sido culpable? Nada hicieron, precisamente, porque les constaba su inocencia.
Por eso tampoco lo inculparon cuando fue detenido, junto a sus compañeros en septiembre de 1998. En la acusación inicial no se dice una palabra sobre lo ocurrido el 24 de febrero del 96, ni se habla de derribo de aeronaves o algo parecido. No lo hicieron porque el FBI, que poseía y había leído los mensajes entre Gerardo y La Habana, sabía que era inocente.
El Cargo 3 (“conspiración para cometer asesinato”) fue formulado, sólo contra Gerardo, más de siete meses después del arresto de los Cinco cuando ellos permanecían en confinamiento solitario –el infame “Hueco”- aislados del mundo, imposibilitados de defenderse.
Para hacerlo la Fiscalía presentó una Segunda Acta Acusatoria que, y así lo registró la prensa de Miami, fue elaborada en reuniones que abiertamente celebraron el FBI, la Fiscalía y jefes de grupos terroristas.
Era una acusación arbitraria, fabricada de pies a cabeza, con el único propósito de complacer a los criminales, inflamar el odio contra Gerardo y sus compañeros y garantizar de antemano las peores, ilegales y más irracionales condenas. El Cargo 3 fue el centro de la desaforada y vulgar campaña mediática promovida y financiada por el Gobierno Federal, con su presupuesto, que cayó como un tsunami de mentiras, sobre una comunidad inerme y paralizada por el terror –cinco artículos por día en los periódicos impresos, incesantes comentarios, día y noche, en la radio y la televisión locales –conformando lo que justamente el panel de jueces de la Corte de Apelaciones, en 2005, calificó como una “tormenta perfecta” de odio, prejuicios y hostilidad.
Gran parte del juicio giró alrededor del Cargo 3. Dentro y fuera de la sala del tribunal, individuos vinculados a “Hermanos al Rescate” alborotaban y hacían declaraciones estridentes que amplificaban los medios locales. Ellos y los “periodistas” pagados por el Gobierno perseguían y asediaban a los miembros del jurado quienes se quejaron a la jueza y ella, por su parte, varias veces también se quejó al Gobierno, por supuesto, sin resultado alguno.
En la sala del Tribunal, pese a todo, el infundio de la Fiscalía fue derrotado. Los acusadores, tan eficaces insuflando odio y prejuicios contra él, no pudieron presentar una sola prueba para vincular a Gerardo con los sucesos del 24 de febrero. Nada.
Tan contundente y obvia fue la derrota que el Gobierno hizo algo totalmente inusitado. Al final de las discusiones, cuando la jueza iba a dictar las instrucciones para guiar al jurado a la hora de emitir su veredicto, los fiscales se opusieron sorpresivamente al texto que, ajustado palabra por palabra al Acta Acusatoria, ella había preparado. Propusieron cambiarlo radicalmente. La Magistrada, con buenas razones, no aceptó la petición alegando que habían empleado siete meses discutiendo esa acusación fiscal y era ya demasiado tarde para modificarla. Ese mismo día la Fiscalía se precipitó a hacer algo aun más insólito: en una acción que reconoció “carecía de precedentes” recurrió ante la Corte de Apelaciones con una “moción de emergencia” buscando paralizar la decisión del tribunal inferior e incluso la posposición del proceso.
En el extraño documento la Fiscalía sostuvo que “a la luz de las evidencias presentadas en el juicio las instrucciones presentadas por la jueza constituyen un obstáculo insuperable para esta Fiscalía y pueden conducir al fracaso de la acusación en este Cargo”.
Debe subrayarse que, según un principio universal de Derecho, toda persona es inocente salvo que se demuestre lo contrario y que es obligación del acusador presentar las pruebas o evidencias necesarias para demostrar la culpabilidad del acusado. La Fiscalía encaraba ciertamente “un obstáculo insuperable” por la sencilla razón de que no podía mostrar prueba alguna contra Gerardo, simplemente porque estas no existen, ni pueden existir. Carecían de cualquier prueba contra él y peor aún, sabían, pues poseían todos sus intercambios con La Habana desde hacía varios años –incluso años antes del incidente de las avionetas-, que él no había tenido relación alguna con ese hecho. En otras palabras, cuando presentó su Segunda Acta Acusatoria la Fiscalía conocía cabalmente que estaba acusando a un inocente y en consecuencia, prevaricaba imperdonable y groseramente.
El Cargo 3 fue una grave violación a la Constitución y las leyes y también a la obligación legal y hasta profesional de los fiscales. Actuaron, mano a mano con el FBI de Miami, como agentes y cómplices de una mafia terrorista que ellos debían combatir y en realidad la sirvieron con docilidad escandalosa.
La Corte de Apelaciones tampoco aceptó la tardía solicitud fiscal y a partir de ahí se produjeron acontecimientos que serían sorprendentes si no se tratase de un caso que, de principio a fin, ha sido y es un escarnio mayúsculo a la justicia.
Rápidamente, sin expresar duda alguna, sin hacer preguntas, en unas pocas horas, el Jurado declaró culpables a los Cinco de todos y cada uno de los Cargos formulados contra ellos, incluyendo el Cargo 3, sin importarle a nadie que respecto al mismo la Fiscalía había admitido su fracaso y se había empeñado por retirarlo.
Al concluir el juicio, en la primera semana de junio de 2001, la jueza anunció que dictaría las sentencias a mediados de septiembre. El abominable acto terrorista del día 11 de ese mismo mes y año al parecer la hizo cambiar de opinión. Ni ella ni el Gobierno se sentirían cómodos penalizando brutalmente a unos héroes antiterroristas mientras W. Bush se lanzaba, gozoso y con gran fanfarria, a hacerle la “guerra al terrorismo” a todo lo largo y ancho del planeta. Esperaron tres meses más.
Finalmente, el 14 de diciembre de 2001, Gerardo fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años.
Todos, en la sala del Tribunal, sabían que castigaban a un inocente.

Tomado de Siempre con Cuba 

domingo, 25 de mayo de 2014

Más de la Ruta del dinero, la USAID y otros demonios...

USAID-CIA 

Según una fuente del blog Along the Malecon, Jeffrey Robert Kline, fundador de la Fundación Self Reliance, fue a Cuba para probar teléfonos celulares y otros dispositivos inalámbricos para un contratista que trabajaba para el Departamento de Estado.
Las agencias gubernamentales recurrieron a Kline, porque era considerado un “atrevido”, dijo la fuente, que habló a Tracey Eaton, autor del blog, bajo condición de anonimato. “Lo contratan para hacer cosas que otros no harían.” Kline, de 64 años, no pudo ser contactado para hacer comentarios.
En febrero pasado, Eaton escribió acerca de un proyecto que está realizando para la Junta de Gobernadores de Radiodifusión. (Ver “La increíble desaparición del contrato de 450 mil dólares“).
La DAI, una compañía de desarrollo internacional con sede en Bethesda, Maryland, había contratado a Alan Gross -pagado por el gobierno de EEUU y preso en Cuba por esta actividad ilegal- para que viajara a Cuba y configurara puntos de acceso a Internet.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, financió a la DAI como parte de un proyecto “de democracia” dirigido a socavar el gobierno socialista de Cuba.
Gross continuó su negocio en silencio, dijo la bien informada fuente, pero Kline “la mantenía muy público” y “estaba dejando celulares por dondequiera.”

Versión de los hechos

Kline y otros empleados de la Fundación Self Reliance habían traído a Cuba unos 50 mil dólares en equipos de comunicación, incluyendo, al menos, un teléfono satelital.
Las autoridades cubanas confiscaron algunos de estos dispositivos y detuvieron por corto tiempo a uno de los empleados. El resto del personal escuchó rumores de que la policía cubana estaba buscando a un judío que estaba distribuyendo equipos de comunicación.
Ellos nunca supieron si las autoridades buscaban a Kline o a Alan Gross. Pero estaban preocupados y se apresuraron a salir del país y regresar a Estados Unidos.
El Departamento de Estado no consideró la misión como un éxito. La comprobación de los dispositivos inalámbricos llevados a Cuba no fue tan detallada o tan sofisticada como los funcionarios estadounidenses habían deseado. De todas maneras, todo el mundo llegó a casa de forma segura. La versión de los sucesos, brindada por la fuente, no pudo ser confirmada.
Emily Goulding-Oliveira, una antigua empleada de la Fundación Self Reliance que trabajó para Kline durante tres años, dijo: “Es un hombre interesante, muy creativo.” Sin embargo, se negó a hablar de la labor de Kline en Cuba, lo que calificó como “clasificado”. Tampoco respondió preguntas sobre las experiencias en Cuba, y sugirió que el Departamento de Estado podría tener más información.
El currículum de Goulding que usted puede ver aquí, dice que ella fue especialista en desarrollo para la Fundación Self Reliance de 2007 a 2009. Sus logros se enumeran como:
  • Ayudó a recaudar 5,6 millones de dólares para proyectos de “justicia social” basados en los medios de comunicación.
  • Diseñó y aseguró fondos para varios proyectos internacionales de diplomacia pública, como un proyecto organizativo de hip hop, como el proyecto teatral callejero en Cuba -Mi País Inventado-, y una revista Web venezolana dirigida por jóvenes (recibió 34 000 dólares por año para este trabajo) a través de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado.
  • Escribió para el Departamento de Justicia la propuesta ganadora de la iniciativa nacional del proyecto Safe Childhood realizado desde el 2007 hasta el 2008 con un presupuesto de 2,5 millones de dólares, y las iniciativas nacionales de prevención del cáncer de un millón y medio de dólares para los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Su perfil en LinkedIn no muestra ningún trabajo realizado en Cuba. Dice, en parte:
Emily Goulding-Oliveira. Foto: Facebook
Emily Goulding-Oliveira. 
Foto: Facebook

Fundadora de Girasol Consulting, Emily Goulding-Oliveira es escritora, educadora y activista. Emily analiza cuestiones urgentes en los asuntos públicos y ayuda a líderes y organizaciones a encontrar financiamiento, especialmente en nuevas comunidades y en la sociedad civil global.
En su carrera como redactora de solicitudes de subvenciones ha escrito propuestas ganadoras para la fundación John S. y James L. Knight Foundation, el Fondo Nacional de las Artes, el Departamento de Estado de EE.UU., etc.
Goulding ha viajado a Cuba. En 2011 escribió un artículo titulado “Viva el Arte: DC’s Capital Fringe Festival Reminiscent of Cuba”, donde admite que fue “a Cuba en el 2009 para asistir al Concierto por la Paz promovido por Juanes y encontré una escena artística allí casi similar a la de Washington D.C.” Como refirió una investigación de la agencia AP, este concierto fue utilizado para desatar el proyecto ZunZuneo

Brigitte Savage Brigitte Savage también trabajó en Self Reliance. Fue directora de desarrollo. Consultada sobre el trabajo de Kline in Cuba, respondió en un correo electrónico: “Lo siento señor Eaton -¡no hay nada que pueda decirle!”
Robert Russell es el antiguo director ejecutivo de Self Reliance. Dijo en un correo:
Mientras trabajaba para la fundación Self-Reliance, mi labor consistió en planes nacionales que se centraban en proyectos de Ciencia, Salud y Educación dirigidos a latinos. Yo sabía que la organización realizaba un proyecto relacionado a medios de comunicación en la Isla, pero no tuve participación directa y no sé realmente mucho más que eso.
La Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia mencionó a Self Reliance en un informe semestral enviado al Congreso en 2010. Según el informe, la Oficina del Inspector General había detectado 470 mil 750 dólares en costos que fueron cuestionados y no parecen estar documentados adecuadamente. Vea el informe aquí.

Jeff Kline

Jeff Kline.
Jeff Kline.

Él es director de una empresa sin fines de lucro llamada Fundación Pinyon. La dirección de su corporación parece encontrarse en el domicilio de Kline en Santa Fe, Nuevo México.
Registros federales muestran que la BBG, que dirige Radio y TV Martí, galardonó a esta Fundación Pinyon sin fines de lucro con una subvención de 450 mil dólares por producir una serie de videos de autoayuda para los cubanos. Vea el contrato aquí.
Le pregunté a Kline sobre esta subvención en febrero. Me dijo: “Yo sé que la Fundación Pinyon no ha recibido 450 mil dólares. Yo lo habría sabido. Pinyon no tiene ningún dinero de esta naturaleza en absoluto.”
Los registros mostraron que el contrato se firmó el 30 de septiembre de 2013. Lo llamé un “desaparecido contrato de 450 mil dólares” porque Kline dijo que su fundación no recibió el dinero. Eaton dice que cree saber por qué.
El 15 de enero de 2014 se firmó otro contrato de 450 mil dólares. En este se enumera el mismo número de contrato que el acuerdo de la Fundación Pinyon: BBG50C130046. Pero esta vez, el dinero va a una empresa con fines de lucro. Se llama Canyon Communications LLC, y su fundador es un hombre llamado Jeff Kline.

(Tomado de Cubadebate)

sábado, 24 de mayo de 2014

EE.UU. Vs Cuba: A propósito de una respuesta del diario Granma…(+ Infografía) (+ Video)




Sobre Zunzuneo y los planes subversivos de Estados Unidos contra Cuba se debate en el contexto cubano actual con mucha fuerza. La población ha conocido detalles sobre el funcionamiento, objetivos y alcance real de proyectos como este por muchas vías y en los medios digitales y redes sociales en Internet se ha generado un gran intercambio de opiniones.


Hoy el diario Granma retoma algunos ejemplos que sustentan los planes subversivos contra nuestro pueblo por parte del gobierno norteamericano, las acciones y leyes que imposibilitan el acceso al uso de las nuevas tecnologías de las telecomunicaciones y la informática, y el apoyo a construcciones mediáticas, convertidos en supuestos líderes de la libertad de información y representantes de la llamada “sociedad civil”, como Yoanis Sánchez.


En su artículo “No solo es Zunzuneo”, Granma nos recuerda que ese proyecto “viola la letra de la legislación norteamericana sobre las operaciones encubiertas, que establece que el Presidente debe aprobar previamente por escrito este tipo de actividades y que las agencias involucradas deben informar íntegramente al Congreso sobre su implementación, algo que no ocurrió en este caso”.


Además, se infringen regulaciones internacionales referidas al uso de mensajes Spam y a la privacidad de la información y las comunicaciones personales, al apoyarse en la obtención ilegal de datos de usuarios cubanos y en el envío de mensajes SMS a sus celulares, sin su conocimiento y consentimiento previo. 


“El Reglamento de Telecomunicaciones Internacionales, adoptado en diciembre del 2012, en el marco de la Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales, establece en su artículo 5B que los estados miembros deben procurar tomar las medidas necesarias para evitar la propagación de comunicaciones electrónicas masivas no solicitadas y minimizar sus efectos en los servicios internacionales de telecomunicaciones y los alienta a cooperar en este sentido”, precisa el diario cubano.


Asimismo, se reitera que Zunzuneo es apenas una parte de la gran estrategia respaldada por los fondos millonarios del Programa Cuba de la USAID destinado a otras iniciativas similares como Conmotion, Piramideo y hasta las conocidas Radio y TV Martí, a las cuales le han asignado más de 770 millones del presupuesto federal, de ellos unos 142 millones bajo el gobierno de Obama.


Los argumentos esgrimidos por Estados Unidos son en sí mismos, una total contradicción y una burla a la razón y el entendimiento entre los dos países, así como al desarrollo social y humano de nuestros pueblos. Entre ellos, resalta el supuesto interés de facilitar  “el libre flujo de información al pueblo cubano”, pretendiendo desconocer que ha sido “el propio gobierno y el Congreso de ese país los que a lo largo de los años han promulgado leyes, regulaciones y políticas, que impiden precisamente el libre acceso a la información del pueblo de Cuba.”

A propósito, el artículo de Granma reitera que es la política de bloqueo económico, comercial y financierocontra nuestro país, lo que prohíbe las exportaciones de tecnología y equipamiento de telecomunicaciones por parte de empresas norteamericanas  hacia Cuba, así como la inversión en servicios nacionales de esta rama, según lo que establecen las leyes Torricelli y Helms Burton. 

El bloqueo “también prohíbe a Cuba la adquisición de licencias de productos de software y niega el acceso de entidades y ciudadanos cubanos a sitios y a servicios en Internet, incluyendo sitios de información y herramientas técnicas como PC Tools y Netbeans; y otras aplicaciones (…)”, se precisa. 


Gracias a esta política de guerra económica, Cuba tampoco puede conectarse a las decenas de cables submarinos de fibra óptica que rodean la isla, obligando al país a buscar alternativas muy costosas para incrementar la conectividad a Internet, mientras despoja a la empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), de fondos depositados en bancos estadounidenses.

El gobierno que reclama el “el libre flujo de información” entre ambos pueblos no permite que sus ciudadanos visiten el archipiélago cubano libremente y ofrezcan asistencia a Cuba, claro, siempre que no se trate de sus acciones subversivas.

Cuba ha reiterado una y otra vez su disposición al diálogo con Estados Unidos sobre la base de la igualdad de condiciones. Tal como lo expresa el diario Granma, exige el cese de las acciones subversivas, injerencistas, ilegales y encubiertas contra nuestro país y que se respete no solo el orden constitucional cubano, sino también nuestra soberanía, el Derecho Internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. 

Recuerdo ahora la carta abierta a Obama que circuló hace unos días, en la que un grupo de personalidades importantes de Estados Unidos solicitan un “relanzamiento” de las relaciones con Cuba y me pregunto si no sería este un buen momento para que el presidente norteamericano valore esa “ventana de oportunidad” a la que tantos coinciden que debe acercarse y cuanto antes mejor. 


Mientras tanto, coincido con mi colega de Granma en que a los cubanos nos asiste el derecho a defendernos y denunciar todo tipo de acción subversiva e injerencista contra nuestro pueblo; un pueblo que hace ya mucho tiempo decidió el camino a seguir.